Reproducción
- dibarra632914
- 17 sept 2020
- 5 Min. de lectura
¿Qué es la reproducción humana?
Se denomina reproducción humana al conjunto de complejos procesos biológicos y bioquímicos que le permite a dos seres humanos de sexos distintos (hombre y mujer) concebir a un nuevo individuo perteneciente la especie, o sea, reproducirse.


La reproducción humana es de tipo sexual: se produce mediante la unión de células germinales de ambos progenitores (llamadas gametos: óvulos femeninos y espermatozoides masculinos), las cuales poseen la mitad de la información genética de cada individuo, asignada totalmente al azar.
Para la reproducción humana, se requiere la intervención de un hombre y una mujer, que tienen grandes diferencias entre ellos. Las mayores diferencias se encuentran en los diferentes aparatos reproductores.
Aparato reproductor femenino

Labios mayores y menores: son los pliegues de piel y de mucosa visibles a simple vista desde el exterior, recubriendo y protegiendo la entrada a la vagina y al cuerpo de la mujer.
Clítoris: es un órgano cuya única función es la de brindar placer sexual a la mujer. Posee miles de terminaciones nerviosas y se extiende a lo largo de los labios mayores, el perineo y el tercio inferior de la vagina.
Vagina: es el pasaje que conecta el exterior del cuerpo femenino con la entrada del útero. Es una región muscular, normalmente estrecha, cuya función es recibir al pene y comunicar la descarga de semen hacia las regiones internas en donde ocurre la fecundación.
Cérvix: es el punto de ingreso de la vagina al útero, ubicado al final de la vagina. Es una región flexible, delgada, de unos tres centímetros de longitud más o menos.
Útero: también llamado matriz, es el espacio en donde se produce la fecundación y el cigoto se fija a las paredes, para dar paso al desarrollo de un embrión, o sea, de lo que más adelante será un bebé. Está recubierto por el endometrio, su mucosa interior, la cual se renueva mes a mes, dando así origen a la menstruación. El útero está compuesto mayormente de músculos, tiene una forma aproximada de pera y su tamaño cambia conforme se requiere más espacio para albergar al feto, durante el embarazo.
Ovarios: son dos y se encuentran ubicados uno a cada lado del útero, vendrían a ser el equivalente femenino a los testículos: generan las hormonas sexuales que permiten el desarrollo (el estrógeno y la progesterona, particularmente) y también las células sexuales que se encuentran con las masculinas en el interior del útero, los óvulos. Un óvulo se desprende de los ovarios cada mes y desciende hacia el útero, en donde puede o no ser fecundado, y por lo tanto puede convertirse en cigoto o puede ser desechado con la menstruación.
Trompas de Falopio: también dispuestas en pares, son los conductos que comunican los ovarios y el útero, por donde desciende un óvulo cada mes.
Aparato reproductor masculino

Los miembros masculinos de la especie humana poseen un aparato reproductor compuesto por los siguientes órganos:
Pene: es un órgano cilíndrico y externo, de naturaleza eréctil, o sea, que puede inundarse de sangre y expandir su tamaño varias veces, hasta obtener una consistencia dura, ideal para adentrarse en la vagina, en lo que conocemos como penetración. Su misión será la de depositar allí dentro las células sexuales, para que pueda producirse la fecundación.
Testículos: dos glándulas de gran tamaño ubicadas por debajo del pene, también en el exterior del cuerpo, y conectados a éste mediante una serie de conductos. En ellos se producen las células sexuales, los espermatozoides. Además, en los testículos se produce la testosterona, la hormona masculina que, durante la pubertad, dispara los cambios físicos y orgánicos necesarios para que el cuerpo de los varones madure sexualmente. Por si fuera poco, esa misma hormona es responsable del deseo sexual masculino.
Próstata: una glándula del tamaño de una nuez, ubicada muy cerca de la vejiga en el cuerpo de los varones, cuya función es la de producir los distintos compuestos que constituyen el semen, un líquido blanquecino, mezcla de sustancias bioquímicas, en el que viajan los espermatozoides y del que toman todo lo necesario para su nutrición y sustento.
Vesículas seminales: también llamadas glándulas seminales, se ubican por encima de la próstata, a la cual están unidas, y son las encargadas de producir alrededor del 60% del líquido que compone el semen, llamado líquido seminal.
Conductos seminales y la uretra: son los conductos que conectan todo y permiten que, llegado el momento, el semen lleno de espermatozoides fluya hacia afuera por la uretra, culminada en la punta del pene.
Etapas de la reproducción humana

Coito: en este ambos individuos deben hallarse en un estado de excitación sexual: el pene debe estar erecto y la vagina lubricada, para que la penetración se produzca de manera sencilla e indolora. Durante el orgasmo el semen es expulsado del cuerpo del hombre, produciéndose la eyaculación, en el semen viajan los espermatozoides, los cuales, ayudados por las contracciones vaginales del clímax, se adentran hacia el útero y son recibidos por el óvulo, expectante. Uno sólo de los millones de ellos que hay en una sola eyaculación ingresa al interior del óvulo y se produce así la fecundación, que es el inicio de la reproducción.
Eventualmente, un mismo óvulo puede ser fecundado por dos espermatozoides, produciendo así un embarazo de gemelos.

Fecundación: tras la relación sexual los espermatozoides emigran hacia las Trompas de Falopio, huyendo del medio ácido de la vagina hacia un medio más alcalino. Una vez allí pueden sobrevivir de 48 a 72 horas por lo que la fecundación se puede dar hasta tres días después del coito. Una vez el huevo está fecundado se dirige hacia el útero en un viaje que dura tres o cuatro días pero, la realidad, es que a las pocas horas de la fecundación ya ha comenzado a dividirse en células y cuando llega a su destino consta de 16 células y tiene un aspecto similar a la fruta de la mora. Una vez en el útero permanece libre allí otros dos o tres días mientras continúa su proceso y hasta que se implanta en la mucosa uterina, alrededor del día 21 o 22 después de la última regla.

Embarazo: es la etapa durante la cual el óvulo fecundado, ahora llamado cigoto, comienza a crecer. Durante toda esta etapa, se suspende la menstruación del cuerpo femenino y se inicia el abultamiento de su vientre, a medida que se requiere más y más espacio para el embrión, que a partir de cierto momento ya poseerá forma humana definida y pasará a llamarse feto.

Parto: el embarazo culmina, idealmente, con el parto: la expulsión del recién nacido por el canal de parto, o sea, por la vagina, que es capaz de ensancharse y reacomodarse para permitirle el paso. Este proceso puede ser más o menos doloroso, y más o menos veloz, y culmina con la salida del bebé y posteriormente del saco que lo envolvía dentro del útero, llamado placenta. Una vez cortado el cordón umbilical, el nuevo ser humano habrá dado el primer paso hacia una vida independiente y totalmente nueva, fuera del cuerpo materno.

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